Maceió, ubicada a mitad de camino entre el litoral norte y el litoral sur de Alagoas, es una de las más bellas ciudades del país, marcada por el ritmo de sus playas, lagunas y ríos.
Aproximadamente posee una población estable cercana al millón de habitantes y está muy bien conectada con las principales ciudades del país y algunas del exterior por medio de su un moderno Aeropuerto Internacional, como también por sus terminales portuaria y terrestre.
Como uno de los íconos turísticos indiscutibles del nordeste brasileño, esta capital propone una gran variedad de playas para deslumbrar a los visitantes.
En los museos están los registros de la historia y su revitalización conserva el estilo barroco colonial mostrados en los imponentes edificios, iglesias, casarones, almacenes, etc.
Por ello, caminar a la sombra de los cocoteros de Pajuçara, Ponta Verde, Jatiúca, Lagoa da Anta, Jacarecica, Guaxuma, Riacho Doce, Mirante da Sereia e Ipioca será una experiencia que seguramente no olvidará.
Estas playas poseen una buena oferta de bares y paradores en los que se puede adquirir desde una refrescante y revitalizadora agua de coco hasta una selección de los mejores petiscos (platitos de picadas) realizados con deliciosos frutos de mar.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos más destacados de las atracciones naturales que propone la ciudad son las piscinas naturales creadas gracias a las formaciones de corales que se encuentran frente a la costa alagoense.
Para llegar a ellas lo más conveniente es contratar los servicios de una jangada (una embarcación típica del lugar), para navegar en ella hasta las aguas tibias y cristalinas donde viven una infinidad de pececitos de múltiples colores que aportan mayor belleza al paseo.
Entre sus encantos urbanos no pueden dejarse de mencionarse los barrios de Jaraguá y el Centro, que preservan un importante conjunto arquitectónico que revive en las fachadas e interiores de sus construcciones un fiel testimonio de la riqueza histórica.
Allí, museos, teatros e iglesias son un claro ejemplo de ello, así como las plazas Floriano Peixoto y Dom Pedro II, por solo nombrar algunas. Por último, y no por ello menos importante, cabe resaltar las bellísimas creaciones de los artesanos locales, la más famosa de Maceió es el filé (una especie de tejido artesanal).
Asimismo, también en el centro de la ciudad, en los últimos tiempos se han realizado obras de refacciones, con la renovación de los paseos de la costanera, donde se encuentran una gran cantidad de locales comerciales y de bares.
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